Estilo del realizador

Greenaway es el prototipo de cineasta-artista europeo que, alejado de los supuestos de cine comercial actual, rompe con todas las fronteras formales. Es más un pintor de imágenes que un director de cine. Describir su estilo resulta ciertamente complicado. De afán taxonómico y amante de las escenografías barrocas y obsesivamente geométricas, trabaja desde los extremos, pues pasa rápidamente de la delicadeza al salvajismo, por lo que sus producciones no se suelen exhibir en cualquier sala. Desde sus primeros proyectos fílmicos, el director ha tratado de esquivar estándares preconcebidos y observar más allá de la línea del horizonte. En la mente de Greenaway se encuentra aquello que aún no hemos visto sobre lo que puede ser el cine y su mayor ambición es intentar reinventarlo. Por este motivo, Greenaway ha logrado un perfil fílmico propio, prácticamente imposible de plagiar. Su cine intenta luchar contra las adversidades que se presentan en el cine común: falta de tacto, olor y temperatura, su duración es muy corta, las audiencias restan pasivas y no existe el diálogo con ellas, hay demasiadas especificaciones técnicas limitadas a la composición de cada cuadro del film, la visibilidad se reduce a una determinada dirección, se intenta lograr la realidad, etc. Para lograr superar estas limitaciones, la estrategia que sigue es investigar y cambiar estas limitaciones desde actividades diferentes al cine con la esperanza de reinventarlo (por lo que les dedica mucho tiempo). Greenaway es consciente de que esta revolución es cada vez más difícil, pero también más necesaria, puesto que un medio sin una reinvención constante está condenado a morir.

Como su trabajo combate el modelo narrativo argumental del cine, los críticos se ensañan mucho con él y no le perdonan casi nada (de hecho algunos han definido su producción como anticine y ni siquiera lo consideran cineasta). No obstante, su cine es tan particular que no depende de las críticas, pues ha construido una carrera independiente que le asegura la eternidad artística. Pero nadie debe caer en el prejuicio de que las características de su cine le obligan a trabajar para las minorías, ya que el director es cliente habitual en los festivales más prestigiados del mundo. En ese sentido, el director se debate entre ser un autor de cine “de culto” y ser una “superestrella”. Ante esto, él mismo declara: “Tal vez suene extraño pero yo no quiero vivir en un pedestal ni ser un cineasta underground. Lo que deseo es hacer películas para la mayor cantidad de público posible. Mi problema es que soy un arrogante y planeo conseguirlo bajo mis propios términos”. Peter Greenaway intenta ofrecer un producto diferente y sin tener que venderse a la industria cinematográfica, y propone una nueva relación entre el espectador y la obra, cosa que dejó muy clara cuando dijo: “Los ingleses suelen decir: el rey ha muerto, que viva el rey. A mí me parece apropiado declarar: el cine ha muerto, ¡que viva el cine! Y lo hago porque éste lleva más de cien años igual, y ya es hora de moverse. El arte necesita reinventarse para sobrevivir. Cada vez menos gente asiste a las salas de cine, prefieren quedarse en casa viendo cómodamente un DVD. ¿Por qué insistir en invitar a millones de espectadores a la pasividad, a mirar en la misma dirección durante dos horas? Sin sabor ni olor, intocable, ausente de una relación real con la audiencia; hoy el cine es sólo una simulación audiovisual restringida. Yo lo encuentro extremadamente aburrido”.

Greenaway, un autor fetichista:

El cine de Greenaway recurre a imágenes o elementos que casi siempre se repiten, película a película:

  • La pasión por el orden, las colecciones, la taxonomía. Greenaway clasifica, cuenta, objetos de todo tipo: libros, maletas, cuerpos, comidas, arquitecturas, etc.
  • Obsesión por las letras y los números, que le ayudan a clasificar y que para él tienen un valor en sí mismos. Representa letras y números de tipografías variadas, letras solas (más como dibujos) o formando palabras y frases. Aparecen incluso en The Pillow Book aparecen sobre cuerpos humanos.
  • La anatomía: siempre hay algún cuerpo dispuesto al desnudo. No siempre la imagen del cuerpo es erótica dado que, en la mayor parte de las ocasiones, se exhibe como un estudio anatómico, es presentado como un cuerpo más del orden animal.
  • Búsqueda constante de lo geométrico, el equilibrio y lo simétrico: división y multiplicación de planos. Siempre encontramos cuadrados, circunferencias, rombos, líneas paralelas, etc. Existe un gran equilibrio y simetría muy exactos. De hecho, hay objetos que se equilibran a ambos lados de la pantalla.
  • Su juego con el arte: aparecen cuadros, referencias incansables a la literatura, la arquitectura, la música, etc. También hay personajes que son artistas. Incluso en los títulos de sus obras aparecen palabras como “arquitecto”, “dibujante”, etc.
  • El Barroco es el modelo y la norma en sus films: destaca lo abundante, lo excesivo, lo sobrecargado. Ej.: Fragmentos de estatuas enormes en El vientre del arquitecto, reses abiertas en canal en El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante, la propia época barroca en El niño de Maçon y en El contrato del dibujante.
  • Se muestran imágenes, fijas o en movimiento, en uno o más cuadrados, sobre la imagen principal, de manera que da la sensación de ventanales que dan a otros personajes, a otras situaciones, a otros puntos de vista, a acciones paralelas.
  • La música minimalista y repetitiva del compositor Michael Nyman, quien creó las bandas sonoras de las películas de Peter Greenaway.
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Peter Greenaway

Peter Greenaway nació el 5 de abril de 1942 en Newport, Gales. Es un director de cine muy particular y su formación se dio en las artes plásticas, concretamente en la pintura, motivo por el cual aún hoy se considera a sí mismo un pintor, antes que cualquier otra cosa.

Durante su adolescencia, Greenaway decidió que quería ser pintor y se interesó por el cine europeo, especialmente por el de Antonioni, Bergman, Godard, Pasolini y Resnais. En 1962 inició estudios en el Walthamstow College of Art, donde compartió cursos con el músico Ian Dury, con quien trabajó posteriormente en El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante. Fue en ese colegio artístico donde realizó su primer cortometraje titulado Death of Sentiment y que se desarrollaba alrededor de objetos del patio de una iglesia. En 1965 se unió a la Oficina Central de Información (COI), donde trabajó durante 15 años como editor y director. Un año después, en 1966, dirigió Train, con fragmentos de la filmación del último tren de vapor que llegó a la estación de Waterloo. También en 1966 dirigió Tree, en el cual el protagonista un árbol del Royal Festival Hall de Londres. En 1978, Greenaway realizó Vertical Features Remake, un estudio sobre formas con estructuras aritméticas y A Walk Through H., un viaje a través de varios mapas. En 1980 Greenaway produjo su más ambicioso trabajo hasta ese momento, titulado The Falls: una enciclopedia de lo absurdo de aquello asociable con el vuelo, con la ley de la gravedad. Es en esta década donde se encuentran las mejores películas de Greenaway: El contrato del dibujante en 1982, A Zed & Two Noughts en 1985, El vientre del arquitecto en 1987, Drowning by Numbers en 1988 y El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante en 1989, que es su película más conocida. En los años noventa realizó sus películas más atractivas a nivel visual Próspero’s Books en 1991, El niño de Mâcon en 1993, The Pillow Book en 1996, y 8 1/2Women en 1999. Sus últimas películas de cine son Las maletas de Tulse Luper: La historia de Moab (1ª parte) de 2003, Las maletas de Tulse Luper: De vaux al mar (2ª parte) de 2004, y Nightwatching de 2007 (que trata sobre el cuadro La ronda de noche de Rembrandt).

Filmografía del director

  • The Falls (1980, 185 min)
  • El contrato del dibujante (1982, 103 min)
  • A Zed & Two Noughts (1985, 115 min)
  • El vientre del arquitecto (1987, 120 min)
  • Drowning by Numbers (1988, 118 min)
  • El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante (1989, 123 min)
  • Los libros de Prospero (1991, 129 min)
  • El niño de Macon (1993, 122 min)
  • The Pillow Book (1996, 126 min)
  • 8½ Mujeres (1999, 118 min)
  • Las maletas de Tulse Luper
    • Parte 1: The Moab Story (2003, 127 min)
    • Parte 2: Vaux to the Sea (2003, 108 min)
    • Parte 3: From Sark to the Finish (2003, 120 min)
  • Nightwatching (La ronda de noche ) (2007)
  • Rembrandt’s J’Accuse (2008, 86 min)